viernes, 24 de septiembre de 2010

Adornos de navidad refinados y económicos

La belleza cálida y navideña del craquelado.
¡A quién no le apetece tener en casa para regalar la vista uno de estos frascos en los que resplandece la técnica del craquelado, dominada a la perfección por nuestra lectora Jerez! Los entrañables personajes de la Navidad, con el rostro coloreado por la chimenea después de un paseo por la nieve, armonizan divinamente con tan bella ornamentación.

La técnica nos permitirá quedar maravillosamente bien en Navidad, con obsequios que pasarán por exclusivos detalles de precios prohibitivos, cuando en realidad los hemos elaborado con productos muy asequibles. Jerez nos enseña amablemente a convertir unos simples frascos mondos y lirondos en regalos muy distintivos, que darán la campanada en Navidad.

Dejamos la palabra a Jerez, que nos explica detalladamente el comienzo del proceso: “Lo primero que hago es dar imprimación universal, para que agarre bien la pintura. Una vez seca, doy esmalte acrílico color manteca o blanco antiguo con esponja. La servilleta la rasgo con las manos, para que luego no se note el borde, y la pego con alkil aguado”.
Todos soñamos con estos idílicos paisajes navideños, el refugio maravilloso de una infancia perpetua.
La artista aconseja cortar la servilleta después de mojarla siguiendo el trazo que luego romperá con los dedos. “Si la cortas en seco, el corte va por donde quiere, y te puedes cargar el dibujo. Así humedecido, luego se funde con la superficie donde lo pego”
Observemos la maestría y finura de nuestra lectora con el craquelado. La clave, según ella misma explica, está en conseguir unas roturas de buen tamaño, tal como se produce con el paso de los siglos en los óleos y en los elegantes muebles lacados. El leve toque de sombra se consigue con una pátina final de cera y betún de Judea.
Como retoque final, a Jerez le gusta forrar el cuello de la frasca con una guita, ese fino cordel que suele emplearse en la cocina. Para que no se desprenda, la guita va fijada con alkil. El detalle hace un bonito contraste con la refinada textura craquelada.
Después de pintar con el acrílico color manteca, preferido de la artista, se deja secar bien, y llega el momento del craquelado propiamente dicho. La técnica consiste en aplicar sucesivamente dos productos, el segundo de los cuales seca rápidamente, produciendo la apetecida fragmentación.
Dhasa y Luchenga aprovecharon rápidamente las enseñanzas de Jerez, consiguiendo resultados muy estimables en pocos intentos.
Terminamos con otro bello trabajo de Jerez. Las perchas son un soporte excelente, que ella convierte en regalos de cuento de hadas. “El dibujo es un pañuelo de papel, lleva pátina color oro y por último barniz satinado en spray. Como el tiempo ya no acompaña, cogí el secador de pelo, y... ¡sorpresa! Empezó a craquelarse ante mis ojos, más rápido de lo que tardo en contarlo. El último paso ha sido aplicar la pátina de cera Kokolo oro verde inglés; la aplico con pincel y luego le paso un paño de algodón suave”. Finalmente, nuestra lectora aconseja dos manos de barniz satinado en spray para proteger tanto el adorno como la ropa que colguemos.











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